Mar 28, 2014

Subestimaron a Nicolás

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27 de marzo 2013

Por Oscar Rotundo

La derecha venezolana y muchos de los “ThinkTank” del Departamento de Estado norteamericano imbuidos en su concepción autoritaria y antidemocrática, históricamente han menospreciado y subestimado las capacidades populares para gobernar un país o dirigir una empresa.

Como en un rictus espontáneo asocian pueblo con ignorancia, con incapacidad racional para entender las relaciones políticas y sociales. Desconocen o no llegan a comprender que una cosa es falta de información y otra muy distinta es falta de capacidad para procesar la información y transformarla en conocimiento.

Desde esos paradigmas atacan a todo lo que huela a pueblo y más aún, lo que huela a trabajador, descalifican algo fundamental que exaltara el poeta y escritor Aquiles Nazoa, los poderes creadores del pueblo.

El rechazo hacia Chávez o hacia Nicolás Maduro, parte de la intolerancia, de esa posición reaccionaria de la derecha que no les permite asumir la realidad y se abocan a ridiculizar y descalificar aquello que no pueden asumir como igual pues sienten que se rebajan o, en definitiva, que quedan en evidencia, pues muchos de los antepasados de los que hoy alardean de su poder económico o de sus apellidos ilustres, llegaron de la Europa medieval en condiciones de pobreza extrema y si bien, muchos lograron construir una sólida posición económica desde el sacrificio y el trabajo en condiciones infrahumanas,  otros, como lo demuestra la historia de Nuestra América, una historia por cierto no muy difundida, lo hicieron en base al robo, al contrabando y al crimen. Nada por lo cual sentirse orgulloso.

Chávez era un insurrecto, un José Leonardo Chirinos, un “muchachito” de Sabaneta de Barinas, que desde el liceo militar llego a convertirse en el Líder más importante de la Venezuela del siglo XX y sin duda del XXI.

Con Nicolás Maduro ocurre otro fenómeno, no solo lo atacan por ser trabajador, un “autobusero”, como lo llaman, sino que, también lo atacan, porque especulan que es colombiano, dando rienda a una xenofobia pocas veces vista en Venezuela. Cosa curiosa además, pues muchos de los que esgrimen ese argumento no recuerdan que decían lo mismo del ex presidente “adeco” Carlos Andrés Pérez.

La derecha mediocre de Venezuela se avergüenza de tener un presidente trabajador y preferiría tener un presidente como G.W. Bush, un genocida irresponsable que arrastro al mundo a una escalada militar que segó la vida de millones de indefensos e inocentes habitantes de las tierras devastadas por sus bombas “inteligentes”, tras su ataque de paranoia irracional, luego de los sucesos, aún no aclarados, del 11 de septiembre de 2001.

Subestimaron al Presidente Nicolás Maduro

La derecha pensó que con la muerte del Comandante Hugo Chávez, hacerse del gobierno estaba a la vuelta de la esquina y desde el mismo 5 de marzo de 2013 comenzó su tarea conspirativa, pero no aprecio la capacidad del presidente electo para sortear con éxito los obstáculos que se presentaban:

Supo revertir el dolor del pueblo por la desaparición física de su Líder y afrontar una campaña electoral en tiempo record (10 días), transformando el dolor en triunfo cuando la oposición aparecía envalentonada y se creía sobrada para ganar las elecciones. 

Supo resistir la embestida de los sectores fascista de la oposición luego del triunfo electoral del 14 de abril de 2013 manteniendo el control de la situación no entrando en la provocación montada por la derecha. 

Supo hacer equipo y lanzo el “Gobierno de Calle” para contactarse con los problemas y con la gente y dar respuesta inmediata y adecuada a los requerimientos del pueblo. 

No se ató a esquemas a la hora de tomar medidas necesarias para combatir la usura, la especulación y el contrabando, develando la trama de la Guerra Económica que ya estaba en desarrollo con el formato que el 1973 se había aplicado contra el gobierno de Salvador Allende. 

Generó la confianza y la movilización que dieron como resultado el triunfo electoral del 8 de diciembre de 2013 en las elecciones municipales a las cuales la oposición había caracterizado de “plesvisitarias. 

Convocó a los alcaldes y gobernadores de oposición luego del triunfo electoral del bloque oficialista de la mayoría de las alcaldías del país, para debatir y consensuar los problemas del país  en un ámbito de reconocimiento mutuo y respeto a la institucionalidad del país. 

En el marco de la guerra contra la criminalidad instruyo al Ministro para el Poder Popular para las Relaciones Interiores,  Justicia y Paz Miguel Rodríguez Torres para que visitara todos los estados del país a fin de generar un mapa estratégico para prevenir y combatir a la delincuencia con la participación de todos los involucrados en el área de seguridad, gobernadores, alcaldes y sus respectivos cuerpos policiales desde la proyección de la Gran Misión A Toda Vida Venezuela . 

Ante el estallido de la violencia y el comienzo de las guarimbas luego de los sucesos del 12 de febrero frente a la Fiscalía General de la Nación que dejaron un saldo de tres muertos, decenas de heridos y detenidos, el presidente,llamó a todos los sectores políticos, sociales, culturales, religiosos, empresariales y al movimiento estudiantil y a los trabajadores a la Conferencia Nacional de Paz, la cual, para sorpresa de muchos, resulto un éxito ya que a la misma acudieron el  nuncio apostólico, alcaldes, diputados y referentes de la oposición, al igual que Fedecamaras,  y otros de la sociedad, sin condiciones, ni agendas previa y en la cual el presidente Maduro propuso crear una Comisión de Coordinación y Enlace entre los sectoresque acudieron a la reunión para procesar todas las propuestas e informar a todos los integrantes y también a los que no asistieron.

Esta Comisión trabajaría sobre tres puntos claves para la paz, el primero, el respeto a la Constitución de la República, el segundo punto, no violencia y el tercero, la defensa de nuestro país ante el intervencionismo de los Estados Unidos y de nuestra soberanía y  nuestra patria, culminando con un llamado a una gran Cumbre de Paz, construyendo una nueva correlación de fuerzas que desubico a la dirigencia de la derecha, dejándola entrampada, en su doble discurso, con los sectores violentos .

Fortaleció a las Fuerzas Armadas y de Seguridad consolidando su espíritu de cuerpo como comandante en jefe de las mismas, elevando su moral y estima ante los ataques criminales a los que eran sometidos por los grupos desestabilizadores, enalteciendo, además su misión histórica en esta Guerra Patria contra las bandas golpistas, acompañando el accionar de las mismas con la movilización de las organizaciones populares que dan vida a la ferre unión cívico militar,  profundizando la democracia y combatiendo al golpismo. 

El presidente Nicolás Maduro ha sido el protagonista de esta nueva derrota contra el fascismo, no solo por la cohesión nacional que ha conseguido en función de los intereses de La Patria, sino también, porque ha sabido demostrar que ante la adversidad no se cierra a los consejos y propuestas, abriendo el juego como gran organizador, para unir a los propios y dividir al oponente, algo muy difícil de conseguir en circunstancias desfavorables.

Quizás, por su aspecto de hombre “bonachón”, la derecha haya vuelto a equivocarse con respecto a Nicolás Maduro, pensando en que estaban en presencia de alguien amilanable a la hora de tomar decisiones fundamentales para el país, es así que en este subestimar al jefe de estado venezolano, la derecha nuevamente tome acciones temerarias sin reparar en el profundo daño que le está haciendo a la oposición  y sin valorar la oportunidad histórica que está despreciando con su desestimación del escenario democrático en el que se está jugando el futuro de Venezuela.

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